Matriz Energética
Evolución de las energías renovables en Argentina Evolución de las energías renovables en Argentina
Se aceleraron las inversiones en el país que tienen como objetivo llegar a una participación del 8% de energías renovables en el total de la matriz eléctrica nacional


Omar Díaz. KPMG

 Viernes 23 de Marzo de 2018

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Efectos de la implementación de RenovAr

Introducción
En sintonía con los datos incorporados al informe publicado por KPMG en diciembre
de 2016, “Desarrollo de Energías Renovables: El contexto latinoamericano y el caso
argentino”, la implementación de fuentes de energías limpias continúa siendo un tema de
interés global, tanto en lo referente a la eficientización de las inversiones en generación
energética debido a su creciente preponderancia como oportunidad de negocio, como en lo
que concierne a la preocupación general por el cambio climático. En este sentido, aunque
los montos totales de inversiones en la materia a nivel mundial se desaceleraron
levemente durante 2016 –debido principlamente a la reducción de los costos asociados a
la implementación de proyectos-, las principales tendencias que ya venían delineándose el
año anterior se intensificaron: para cubrir una demanda energética siempre creciente, la
capacidad añadida de generación de energía proveniente de fuentes renovables alcanzó
los 161 GW1, superando incluso la cifra de 2015 (147 GW), que había sido récord en la
incorporación de este tipo de fuentes energéticas a la capacidad global. De ese total
añadido, el 46,5% fue aportado por la energía solar fotovoltáica, el 34,1% por la eólica y el
15,5% por la hidráulica, en tanto que el 4% restante se distribuyó entre las energías
provenientes de la biomasa, los biocombustibles y otras fuentes como las geotérmicas y
termosolares. En total, la capacidad mundial se incrementó un 9%, llegando a 2017 GW
hacia fines del 2016. Asimismo, se mantuvo la preferencia ya observada en 2015 de
invertir en energías limpias en lugar de en combustibles fósiles, razón por la cual las
energías renovables representaron aproximadamente un 62% de la adición mundial neta a
la capacidad energética en 2016.
Durante 2015 el gran envión a las inversiones en energías limpias provino de los
llamados estados emergentes, ya que por primera vez en la historia los países en vías de
desarrollo destinaron más recursos a proyectos de energías renovables que los países
desarrollados2, gracias al impulso de China, India y Brasil que ese año aportaron alrededor
del 50% del total global de inversiones en este tipo de energías. No obstante, los fondos
destinados por estas economías tendieron a estabilizarse y equipararse durante 2016,
mostrando incluso cierta desaceleración que determinó un nivel de inversión global en
energías limpias un 20% menor (US$ 242.000 millones)3 a la cifra del año anterior.
Finalmente, y si bien el dato relativo al monto de inversiones globales en proyectos de
generación/mantenimiento de esta clase de energías aún no se encuentra disponible para
el año 2017, Bloomberg New Energy Finance estima que sería similar o ligeramente
superior a la de 20164.
Sin embargo, la caída reciente en las inversiones globales en este tipo de energías
puede atribuirse fundamentalmente a dos factores: i) en primer lugar, a la desaceleración
de las inversiones en países como Japón y China, que impactan negativamente en el total
global; y, ii) en segundo lugar, a la significativa reducción en los costos asociados a los
proyectos de generación solar y eólica, lo que ha mejorado la competitividad de este tipo
de fuentes. De esta manera, aunque en números absolutos el flujo de inversiones se vio
reducido, “el resultado fue que en 2016 los inversores pudieron adquirir más capacidad
energética proveniente de fuentes renovables por menos dinero”5.
En cuanto a las regiones líderes en inversiones limpias, China sigue siendo el
principal destino de este tipo de proyectos, acaparando aproximadamente el 32% del
financiamiento destinado a energías renovables, seguido por Europa (25%), Estados
Unidos (19%), Asia y Oceanía (excluyendo a China e India, 11%), la región americana
(3%, excluyendo a Brasil y EE.UU.), Medio Oriente (3%), África (3%) y Brasil (3%). En este
sentido, es destacable que en la mayoría de los países se implementaron diversas políticas
de fomento a la generación de energía de fuentes renovables con el objetivo de atraer
inversiones, desarrollar empleo, incentivar una mayor flexibilidad en la infraestructura y
respaldar el desarrollo de las tecnologías asociadas, como el almacenamiento energético6.
Según el informe “Renewables 2017: Global Status Report”, elaborado por REN21 y
Bloomberg New Energy Finance, líderes de 48 países en desarrollo se comprometieron a
establecer metas en el mediano y largo plazo para lograr un 100% de generación de
energía a partir de fuentes renovables en sus respectivas naciones. Durante 2016, 117
países enviaron sus primeras “Nationally Determined Contributions (NDCs)” bajo el
Acuerdo de París, y 55 de esos Estados implementaron objetivos en energías renovables –
entre ellos, Argentina-. El respaldo estatal resulta imprescindible para incorporar y
desarrollar este tipo de tecnologías, pudiéndose implementar a través de políticas de
reducción fiscal, redes integradas, licitaciones y subsidios. Asimismo, el informe de REN21
señala que el avance en las tecnologías aplicadas a la energía renovable, así como los
costos decrecientes y la penetración de desarrollos sustentables a nivel global, exigen que
las políticas públicas relacionadas vayan más allá del fomento para abordar también
temáticas como la implementación e integración de las nuevas fuentes de manera
eficiente, al tiempo que incorporan destinos diferentes de la mera generación eléctrica,
como son las tecnologías relacionadas con la infraestructura sustentable y los mecanismos
de calefacción y refrigeración.
En este contexto, Argentina enfrenta una oportunidad única: a las condiciones
naturales propias del terreno que facilitan el desarrollo de diversas fuentes de energía
limpia, se le agrega el consenso general acerca de la necesidad de incorporarse a tiempo
a este viraje global hacia las renovables, reforzando las políticas existentes y
evolucionando hacia una red de servicio energético cada vez más sustentable. Aunque de
manera general, este documento pretende mostrar cuál ha sido la experiencia argentina
reciente en materia de energías renovables, luego de la entrada en vigencia de la ley N°
27191 de fomento a la generación de energía a partir de fuentes renovables y la posterior
implementación del programa RenovAr y sus rondas licitatorias.
El caso argentino: evolución reciente
Como ha sido detallado en el informe de KPMG sobre energías renovables
publicado en 2016, la ley N° 27191 del 2015, que busca fomentar la generación de energía
eléctrica a partir de fuentes renovables, establece de manera específica la meta de
alcanzar un 8% de generación de energías limpias para fines del año 2018, y de un 20%
para fines del 2025 (ver Esquema N° 1).
Hasta 2015, año de aprobación de la mencionada ley, Argentina contaba con una
matriz energética primaria compuesta en un 85% por hidrocarburos, de la cual el gas
natural representaba el 50%, mientras que las energías renovables tenían una
participación mínima en el total nacional, con menos del 5%. Asimismo, la normativa
establece que todos los usuarios de energía eléctrica de la Nación deberán contribuir con
el cambio en la matriz energética nacional, siempre que se encuentren conectados al
Sistema Argentino de Interconexión (SADI), siguiendo un esquema de objetivos para el
porcentaje de consumo mínimo de energías renovables al año.
Esquema N° 1
Metas establecidas para generación de energía renovable en Argentina (ley N° 27191)
Con la mira en atraer capitales que invirtieran en el desarrollo del sector y
permitieran alcanzar las nuevas metas previstas, el Ministerio de Energía y Minería
(MINEM) lanzó en mayo de 2016 un llamado a licitaciones públicas en el marco del
Programa RenovAr para adicionar 1000 MW de energía limpia a la matriz energética
nacional. A fin de ofrecer un adecuado nivel de transparencia y fomento en lo referente a
financiamiento, las garantías y la previsibilidad de pago a los proyectos adjudicados, se
obtuvieron avales del Banco Mundial y se creó el Fondo para el Desarrollo de Energías
Renovables (FODER). Las 123 ofertas recibidas incorporaron valores de adjudicación que
rondaron un 40% menos de los fijados como límite máximo, haciendo que los precios
involucrados fueran los más bajos en la historia. Para la generación de energía de tipo
eólica, que representó el 60% del total de las propuestas, el precio promedio por MWh se
ubicó en menos de US$ 70, mientras que para la solar (un 30% del total de
presentaciones) el monto rondó los US$ 76.
Inmediatamente después de la publicación de los proyectos adjudicados para esta
licitación, el MINEM convocó a una nueva ronda, el RenovAr 1.5, para captar aquellos
proyectos eólicos y solares fotovoltaicos que quedaron fuera de las adjudicaciones del
RenovAr 1. El objetivo era incorporar a la matriz energética nacional 600 MW de energía
limpia, adicionales a los 1000 MW de la ronda anterior. El RenovAr 1.5 buscaba
regionalizar diversos proyectos, dotando al programa de un carácter más federal que su
versión anterior. Para esta ronda, el MINEM recibió 47 ofertas por un total de 2486 MW
(1561 MW para proyectos eólicos, 925 MW para solares), de los cuales se seleccionaron
30 proyectos que representarían un incremento de la capacidad nacional mayor a los 1280
MW, es decir más del doble del monto inicial licitado por el Gobierno. De las propuestas
adjudicadas, 10 correspondían a proyectos eólicos por más de 760 MW y 20 a desarrollos
solares, por alrededor de 516 MW. El precio promedio se ubicó en torno a los US$ 54 por
MWh, mejorando incluso las ofertas económicas del RenovAr 1. Como puede observarse
en la Tabla N°1, entre los 59 proyectos adjudicados en ambas rondas (29 de la Ronda 1,
por 1142 MW, y 30 de la Ronda 1.5, por 1281 MW), Argentina adquirió en total casi 2500
MW de capacidad en energías renovables durante 2016.
A partir de los buenos resultados obtenidos en las dos rondas licitatorias publicadas
el año anterior, durante 2017 se lanzó el RenovAr 2.0. En noviembre de ese año se
conocieron las ofertas económicas para esta ronda, a través de la cual se preveía aportar
1200 MW de energías limpias adicionales a la matriz energética nacional. El objetivo era
distribuir la adjudicación por zonas: 200 MW para Comahue, Patagonia y Buenos Aires,
con un tope de 450 MW, y 100 MW para el resto del país en lo referente a energía eólica.
En tanto, en lo que respecta a energía solar, 200 MW para la región del NOA y Cuyo (con
un monto máximo de 350 MW) y 100 MW para el resto del territorio nacional.

Como venía sucediendo en las rondas anteriores, las ofertas superaron las
expectativas del MINEM. Se recibieron 228 proyectos por 9321 MW, de los cuales se
calificaron 192 (que representaron una potencia de alrededor de 7500 MW) y adjudicaron
66, que aportarán aproximadamente 1400 MW. El precio mínimo de esta ronda fue de
alrededor de US$ 37 por MWh para la tecnología eólica en la provincia de Buenos Aires, y
de US$ 40 por MWh para la solar en la provincia de La Rioja, mejorando incluso las ofertas
recibidas durante la Ronda 1.5, que ya de por sí se ubicaban por debajo de las
expectativas oficiales. Según destacaron desde el MINEM, se trata de valores comparables
a los mejores resultados en el mercado internacional.
Por último, hacia finales de diciembre de 2017, el MINEM publicó los resultados de
la última ronda del Programa RenovAr, la llamada 2.5. En el marco de la misma, se
adjudicaron 22 proyectos que acumulan 634 MW de potencia proyectada: cuatro
propuestas de energía eólica a poco más de US$/MWh 40, cinco de energía solar (a un
precio medio de US$/MWh 41,6), y 13 proyectos relacionados a biomasa y biogás (que
incorporan un incentivo del 50% por escala previsto en el pliego de la ronda 2) a un precio
que, en promedio, superó los US$/MWh 1367. De esta manera, según la Subsecretaría de
Energías Renovables8, el Programa RenovAr adjudicó, en su totalidad, 147 proyectos en
21 provincias por 4.466,5 MW9 a un precio medio de US$/MWh 54,72.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de Climatoscopio 2017 (Bloomberg New Energy Finance).
7 “Se adjudicaron 22 proyectos en la Ronda 2.5 del RenovAr”, Rumbo Energético, 20/12/2017.
http://rumboenergetico.com/se-adjudicaron-22-proyectos-en-la-ronda-2-5-del-renovar/
8 Proyectos adjudicados del Programa RenovAr, Rondas 1, 1.5 y 2, Subsecretaría de Energías Renovables,
Secretaría de Energía Eléctrica, MINEM.
(ver https://www.minem.gob.ar/www/833/25897/proyectos-adjudicados-del-programa-renovar)
9 “Energías renovables: cómo avanza la revolución verde en Argentina”, La Nación, 28/01/2015.
https://www.lanacion.com.ar/2104244-energias-renovables-como-avanza-la-revolucion-verde-en-la-argentina


Sin embargo, según datos del Climatoscopio 2017 elaborado por Bloomberg New
Energy Finance en base a información del año 2016, solo el 2% de la matriz eléctrica
nacional proviene de energías limpias10 (alrededor de 0,8GW de potencia instalada),
mientras que un 78% de la capacidad energética de generación de electricidad depende
del gas natural y de centrales hidroeléctricas de más de 50 MW de potencia, que no son
consideradas debido a que, si bien la fuente de energía es renovable, el costo de
instalación de una gran represa, en términos de deforestación, desplazamiento de
personas y comunidades, descomposición de la vegetación (y la consiguiente generación
de gases de efecto invernadero) y destrucción de las cuencas representa un aspecto muy
cuestionado a nivel ambiental y climático.
En este sentido, y como puede observarse en la Figura N° 1, el acumulado de
inversiones en energías limpias se mostró en ascenso durante el período analizado, pero a
un ritmo decreciente: mientras el monto acumulado de inversiones en este tipo de energías
creció en un 41% entre los años 2011 y 201211, el registrado hasta 2013 lo hizo en un 7%
en tanto que el de 2014 solo en un 3%. Esta situación de crecimiento exiguo pudo ser
contrarrestada recién en 2015 cuando se implementó la ley N° 27.191 de fomento a las
energías renovables. En efecto, según datos provistos por Climatoscopio, hasta 2016 el
monto acumulado de inversiones en energías renovables llegó a los US$ 2185 millones.
Fue ese año cuando, al iniciar las rondas del programa RenovAr (sucesor del GENREN),
esta cifra volvió a mostrar un crecimiento notable que, entre ese año y el anterior, significó
un 20% (alrededor de US$ 360 millones), lo cual determinó que el acumulado de
inversiones pasara de US$ 1820 millones a US$ 2185 millones; es decir, el mayor
incremento registrado desde el año 2011. Al momento de realizar este trabajo no se
disponía de la cifra para 2017, no obstante los proyectos adjudicados por el programa
RenovAr y los más de 4000 MW que deben incorporarse al sistema hacen pensar que el
nivel de inversión de ese año debió mantenerse o incluso superar la cifra de 2016, con una
tendencia que se muestra creciente para 2018 y años venideros.
Los US$ 360 millones invertidos durante 2016 y la tendencia actual representan el
inicio del camino que deberá recorrer el país para alcanzar los niveles de sus vecinos, tales
los casos de Brasil, Chile y Uruguay, donde las inversiones en los últimos años han sido
sustancialmente mayores. En este sentido, los especialistas destacan que, a diferencia de
países como Uruguay que parecieran haber alcanzado su techo en materia de generación
de energía a partir de fuentes renovables, Argentina presenta potencialidad para crecer en
esta industria tanto en lo que refiere a recursos naturales como a la creación de un
escenario atractivo para el desarrollo de la inversión extranjera, especialmente teniendo en
cuenta la decisión política multipartidaria de apoyar y fomentar este tipo de proyectos.
Asimismo, la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), señala
que Argentina posee la tercera reserva eólica más grande, debido a que a nivel mundial se
considera que para un correcto aprovechamiento del recurso eólico para la generación de
energía es necesario contar con vientos medios superiores a 5 m/s, y en el caso argentino
el 70% del territorio nacional tiene vientos de una velocidad promedio de 6m/s, mientras
que en zonas patagónicas pueden alcanzar los 9m/s.
Consideraciones finales
El año 2017, nombrado por el Gobierno argentino como “Año de las Energías
Renovables”, sentó varios precedentes para lo que se espera sea el plan más ambicioso
en la historia nacional en la materia. Si bien no se cumplió con el objetivo establecido en
2015 para finales de ese año (la meta de alcanzar el 8% de generación de energía
renovable, proyectada originalmente para el 31/12/2017, se pospuso para el 31/12/2018),
las experiencias de las rondas RenovAr arrojaron resultados que pueden considerarse
alentadores, allanando el camino para inversiones futuras y posicionando a la Argentina
como uno de los destinos preferidos para los capitales foráneos de la industria. Asimismo,
tanto la creación del Fondo para el Desarrollo de las Energías Renovables como el aval del
Banco Mundial y los beneficios fiscales e impositivos previstos en la ley N° 27.191
aportaron seguridad financiera y económica para los participantes de las licitaciones,
haciendo que Argentina se consolide como uno de los países más destacados a nivel
global en la promoción de la generación de energía proveniente de fuentes limpias.
Sin embargo, es necesario profundizar este proceso y tomar lo realizado hasta este
año como punto de partida de la estrategia futura en la materia. Si bien la mayor parte de
los proyectos derivados del primer RenovAr ya están en marcha, es menester resolver, por
ejemplo, la situación de las adjudicaciones resultantes de la Ronda 1.5, cuyo estado varía
entre los inicios de la ejecución, el delineamiento de la estrategia de financiamiento y la
demora en la firma de los contratos debido a requerimientos burocráticos.
Con el ojo puesto en cumplir los delineamientos de la ley N° 27.191, es preciso
continuar con el desarrollo de este tipo de políticas si Argentina se propone alcanzar una
proporción del 20% de la matriz eléctrica nacional de generación de energías renovables
para el último plazo contemplado en el plan, el 31/12/2025. Tomando como parámetro la
situación energética nacional actual, ello implicaría la incorporación de 10.000 MW
provenientes de este tipo de energías en 10 años, obligando a los grandes consumidores
(aproximadamente 8.000 usuarios cuya demanda es mayor a 300 KW) a diversificar su
matriz energética y adecuarse a lo estipulado por la ley.
A su vez, proyectos legislativos asociados a esta temática, como la reciente
aprobación por parte del Senado del “Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de
Energía Renovable Integrada a la Red Eléctrica Pública”12, aportan impulso a la industria e
involucran al conjunto de la sociedad en la transición hacia un uso de la energía más
responsable y limpio. La nueva ley, que permite a cualquier usuario –una vivienda, un
comercio, una fábrica- inyectar energía a la red nacional, convirtiéndose a su vez en
productor de la energía que consume y ahorrando costos en materia de traslado,
almacenamiento e infraestructura, estipula además que a partir de su reglamentación todo
proyecto de construcción de un edificio público deberá incorporar el uso de algún sistema
de generación de energía distribuida proveniente de fuentes renovables. En este sentido,
el MINEM autorizó recientemente a once nuevos emprendimientos de energías renovables
y a una central térmica a ingresar energía al mercado mayorista como generadores. En
conjunto, representarán una adición a la potencia instalada de 1300 MW13.
Además, aunque Argentina es un país que recientemente se ha incorporado a la
preocupación global por el cuidado del medioambiente, uno de los beneficios colaterales
de enfocar las políticas públicas en este sentido puede leerse en términos meramente
económicos. Desde el MINEM,14 informaron que, previendo una inversión de capitales
privados de US$ 4000 millones en el sector durante el plazo contemplado por la ley, se
estima que podría obtenerse un ahorro de alrededor de US$ 300 millones anuales en la
importación de combustibles, al tiempo que la emisión de dióxido de carbono podría
reducirse en el equivalente a 2 millones de toneladas al año, aproximadamente la
contaminación producida por 900.000 autos.
Por otra parte, una mayor relevancia de las energías renovables en la matriz
energética nacional permitiría reducir notoriamente el presupuesto destinado a las
importaciones de hidrocarburos, componente que durante 2016 superó los US$ 3900
millones y que hasta noviembre de 2017 se había reducido a poco más de US$ 2200
millones15.
En conclusión, resulta imperativo que Argentina se mantenga en el camino iniciado
en 2015 con la aprobación de la ley N° 27191 y profundice sus esfuerzos para cumplir con
los objetivos propuestos, aprovechando el más que favorable contexto internacional para
este tipo de inversiones y capitalizando la disposición geográfica del territorio nacional,
cuya extensión permite planificar proyectos que abarquen diversos tipos de energías
renovables: solar, eólica, hidráulica o, incluso, generada por biomasa.”).
 

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